LENGUA OFICIAL DE LOS INCAS FUE EL AIMARA; LUEGO, EL QUECHUA
Por: Rodolfo Cerrón-Palomino
"Nací en un hogar bilingüe pero, en tantas partes del país, sucedía que estaba prohibido que habláramos quechua. En mi casa nadie lo hablaba pero, por el contacto con la calle, por ósmosis, uno lo aprendía". Pero nunca pude practicar, recuerda Cerrón-Palomino
¿Usted
qué pensaba de eso? Esa situación era de discriminación, de menosprecio.
Yo
crecí con el mismo rechazo. Pero eso cambió cuando ingresé a San Marcos y
llegaron las lecturas, la emoción, Argüedas… fue una especie de liberación.
Pero todo esto ante la actitud desdeñosa de mi padre. Poco le faltaba para
decir “¿para qué te estoy educando? ¿Para qué estudies la lengua de los
indios?”. Tuvieron que pasar unos 20 años para que él entendiera que valía la
pena.
En
su libro sostiene que el aimara fue fundamental para el mundo andino.
Nuestros
intelectuales y pensadores han creído que la lengua fundamental del Perú era el
quechua, mientras que el aimara era atribuido a los bolivianos. Hubo una
especie de repartición idiomática tradicional. Es la visión de Garcilaso. Y eso
es falso. Cuando uno estudia con sofisticados métodos lingüísticos,
comparatísticos, de reconstrucción, uno lo entiende. En la sierra centroandina,
por ejemplo, el quechua es casi omnipresente pero, al analizar, uno encuentra
cosas como los nombres de los lugares, que solo se explican a través de una
gramática aimara.
¿Por
qué son importantes los nombres de los lugares?
Cuando desaparece una lengua, el único vestigio que queda son los nombres de
los lugares. Es que no es fácil andar inventando nombres a cada paso. Uno llega
a un sitio y aprende los nombres de los lugares. Y tienen su mensaje: nos dicen
acerca del pueblo, del contexto, del lugar. La cosa es descubrirlo. Y ahí viene
el problema: todo el mundo se pone a estudiar toponimia, pero sin base
lingüística.
¿Los incas hablaban aimara?
La lengua oficial de los incas era el aimara. Esto es algo que nunca van a
aceptar los cusqueños. No estoy inventando cosas. Ahí están los datos.
Comencemos con Qosqo. Qué no se ha hecho para explicarlo a través del quechua.
Y no hay manera.
¿No significa ombligo del mundo?
No. Ese es otro absurdo total de Garcilaso. Es un cliché. Qosqo es un término
aimara. Eso está bien probado. Aún está en algunos dialectos aimaras y
significa lechuza. ¿Por qué? La respuesta la tienen los cronistas del siglo
XVI: uno de los hermanos Ayar se convierte en lechuza y vuela al Coricancha
para tomar posesión y se petrifica. Desde entonces, el sitio se llama 'Piedra
donde se posó la lechuza’.
Pero
los incas hablaban quechua.
Se
quechuizaron. Por cuestiones pragmáticas lo adoptan como lengua oficial, porque
se hablaba en todo el Chinchaysuyo. Pero hasta la época de Túpac Inca Yupanqui
se hablaba aimara.
¿Y se
escribe Cusco o Cuzco?
Los españoles lo escribieron con 's’ porque querían reproducir la pronunciación
exacta. El quechua de entonces, como aún lo tienen los dialectos centrales,
posee dos 's’, una parecida a la española. Entonces, Qosqo era con 's’, pero
esa 's’ se escribía con 'z’. Pero no es la 'z’ interdental moderna. Su
argumento es que el quechua nunca tuvo esa 'z’. Es cierto. Pero los españoles
de esa época tampoco la tenían. La 'z’ moderna vino después. Aquella 'z’
correspondía a una 's’. Y escribían Cuzco.
Pero
ahora todos escriben Cusco.
Producto de una campaña absurda. No entiendo por qué los periodistas lo
aceptaron. Esto está probado científicamente. Pensemos en los mexicanos. Ellos
lucharon por su equis, que ya no se pronuncia, pero que se usaba en el siglo
XVI. En su momento se decía Méshico. Ya nadie lo dice así, pero escriben
México. Igual que Shausha (Xauxa, Jauja), Cashamarca (Caxamarca, Cajamarca) o
Teshas (Texas).
También
toca temas gastronómicos.
Está de moda. Por ejemplo, carapulcra. Qué tal huachafería. Está bien que no se
rescate la forma etimológica que yo postulo: calapurca. O, por último,
carapulca. ¡Pero no carapulcra! Algunos dirán que el uso manda. Bueno, como
lingüista, estoy resignado a que mi campaña no tenga éxito, pero hay que llamar
la atención sobre la forma genuina. Y ese es el mensaje del libro. Pasa lo
mismo con la bandera del Tahuantinsuyo. No existió. ¿Pero quién se lo explica a
los que la usan en sus marchas?
Autoficha
Nací en Huancayo, en el 40. Mi padre era autoridad local, sabía quechua y lo
hablaba, pero yo tenía prohibido hablarlo. Estudié en San Marcos. Mi tesis
versó sobre la variedad del quechua del valle del Mantaro; mi trabajo comenzó
ahí, con vocabularios y gramáticas, recorriendo todo el campo. Tengo dos hijos
que, a pesar mío –y suyo–, son lingüistas. Con la cantidad de lenguas que hay
en el Perú, es una lástima que no se invierta en su investigación, como sí
sucede en otros países.
Fuente: http://www.librosperuanos.com/autores/articulo/00000001415/Rodolfo-Cerron-Palomino-Lengua-oficial-de-los-incas-fue-el-aimara-luego-el-quechua
Publicado en: https://jichha.blogspot.com/2016/06/rodolfo-cerron-palomino-lengua-oficial.html